miércoles, 19 de febrero de 2014

El dejar ir ¿Cómo hago?

Estamos en tiempos de profundos cambios para toda la humanidad. Más que eso, estamos comprometidos en un tiempo de cambio para nosotros mismos, la Tierra y todo el universo al que pertenecemos. Eso implica una gran purificación en la que todo aquello que vibra por debajo de ciertos valores debe ser dejado atrás para que podamos ingresar a una etapa evolutiva.

No se trata de presentarnos ante un juzgado que decide quién asciende y quién no a una nueva era de Luz, de Amor y de integración consciente con el Todo, a un nuevo paraíso, en fin. Se trata simplemente de que aquello que no tiene una energía afín a lo que se nos está presentando no puede ascender, de la misma manera que un globo inflado con aire se queda en tierra y en cambio asciende uno inflado con hidrógeno u otro gas liviano. Es un proceso natural. Hay que dejar ir el lastre, hay que dejar ir aquello que en nosotros obstaculice el ascenso, que nos vuelva más “densos”. Y para ello tenemos una gran ayuda, tan grande e importante como nunca tuvimos. Multitudes de seres espirituales (o de otras dimensiones) se encuentran trabajando con nosotros, ayudándonos en esta tarea, y enormes cantidades de energías evolutivas llegan permanentemente desde el cosmos para desalojar las energías oscuras de la Tierra y de cada uno de nosotros.

Pero el proceso de la ascensión requiere de nuestra voluntad, perseverancia y de una firme decisión. No es tan fácil dejar ir aquello que en múltiples vidas ha ido moldeando nuestra mente y nuestras emociones, nuestro cuerpo y todo lo que creemos ser en esta tercera dimensión. Y a eso debemos sumar el grave inconveniente de buscar la ascensión en un mundo gobernado por fuerzas oscuras que tienen a su disposición casi todos los medios informativos y todos los estamentos en los que confiamos nuestra formación y la de nuestros hijos.

A través de esa educación o formación que recibimos de nuestros padres, de la escuela, de la iglesia (cualquiera de ellas), de los medios de comunicación (televisión, diarios, radios, cine, etc.) y de las heridas emocionales que traemos de nuestras experiencias anteriores a esta encarnación, hemos llegado a creer que somos seres desvalidos, que necesitamos que alguien nos “salve”, que somos imperfectos y, en fin, que la ascensión es algo fuera de nuestro alcance. Hemos llegado a creer que no la merecemos.

Y entonces dejamos de trabajar para ascender ¿para qué, si de todas maneras es algo que se me presenta tan lejano a mí? Y así nos dejamos envolver por la rutina de la vida diaria sin darnos cuenta que de que este período de cambios por el que estamos pasando es una oportunidad que no se nos va a presentar nuevamente en muchos miles de años. Sin darnos cuenta de que, si hemos encarnado en este momento de la historia de la humanidad, es porque sí somos merecedores de la nueva vida que se despliega delante nuestro, que podemos hacerlo y que, además, podemos ayudar a los demás a lograrlo.

Y ahora se nos presenta la pregunta: ¿Cómo dejar ir aquello que sé que constituye un obstáculo para mi evolución pero que tengo tan firme en mi conducta, mis emociones y mis pensamientos que sin darme cuenta recaigo permanentemente en lo mismo?

La respuesta está implícita  en la pregunta: “dejar ir” significa que no debemos luchar contra aquello que sabemos nos hace mal. Cuando luchas contra algo, dentro o fuera de ti, estás poniendo toda tu atención en ese asunto y donde pones tu atención estás poniendo tu energía, y esa energía que estás poniendo para luchar sólo lo hace más fuerte, más dominante, más difícil.  

En este proceso de transformación nada es violento y nada cambia de la noche a la mañana. Es la Luz la que disipa las tinieblas. Sin lucha, por su misma presencia, la Luz desplaza a la oscuridad.

Aplicado a nuestra tarea evolutiva, te puedo decir que la respuesta a la pregunta acerca del “dejar ir” es la siguiente: Tenemos muchas herramientas para la evolución, para la ascensión. Tenemos la meditación, la oración, técnicas de visualización, contemplación, mantras, etc. Usa alguna de esas herramientas y trae Luz a tu Ser, a tu hogar, a tu trabajo… Usa las herramientas que tienes y no te preocupes por tus defectos: “la Luz disipa la oscuridad” también dentro tuyo. No le des energía a aquello que no quieres y atrae Luz, y lo que te preocupa va a tener cada vez menos presencia hasta desaparecer.

Hasta pronto.

Alejandro











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