
En estos días de tantos cambios internos, en los que estamos mutando en todo sentido y los cambios que estamos experimentando se encuentran con serias resistencias por parte de nuestros viejos hábitos, recordemos que la mejor manera de vencer un hábito, por más acendrado que esté, es cultivar, paciente y humildemente, el hábito opuesto, no pensar en aquello que queremos cambiar sino en en aquello que queremos adquirir y "fingir" o actuar en la forma en que lo haríamos si ya hubiéramos logrado la meta deseada.
En tiempos del Solsticio la humanidad festeja el fin del largo invierno y la resurrección de la vida, cuando la vegetación vuelve a crecer fresca y tierna, las flores nos alegran la vida con sus colores y aromas, los hombres y las mujeres vuelven a hacer el amor y se esparce la vida.
Nadie sabe realmente cuándo nació Jesús, la encarnación del Cristo, pero es una buena fecha para celebrar su natalicio, ya que con el renacimiento de la vida en todo su esplendor también se dan las condiciones más propicias para que busquemos, mediante los debidos ejercicios espirituales -o simplemente desarrollando una actitud más amorosa hacia la vida y hacia todos los seres vivos- el despertar de la energía Crística en nuestros corazones.
Un buen ejercicio que recomiendo vivamente es, cada mañana, al salir el sol -o al despertarse- pararse mirando al Este (no importa si está nublado o llueve) con los brazos en cruz, como abrazando al sol, y agradecer de corazón que su luz nos anuncia que un nuevo día ha llegado, que las tinieblas se han retirado y pedirle, como símbolo del Dios que todo lo ilumina, que la vida vuelva a florecer en nuestro interior, que la vida sature todos nuestros órganos vitales, que la vida llene nuestra sangre...
Desde los tiempos más antiguos la humanidad ha honrado todo aquello que, siendo de naturaleza material, simboliza lo que es espiritual. Y tenemos en nuestro código genético todo lo que necesitamos para ser felices, soberanos de nosotros mismos... todo aquello que nos lleva por el camino de la evolución hacia ser algo más que humanos. Aprovechemos ese caudal.
FELIZ NAVIDAD
Alejandro
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